La resurrección del caso del millonario pederasta tras el final del cierre de la Administración pone en apuros al presidente. El Congreso votará para exigir la publicación de los archivos por desclasificar

Cuando Estados Unidos despertó del cierre de la Administración más largo de su historia, Jeffrey Epstein seguía allí.

Durante los 43 días en los que el grifo del dinero público permaneció parcialmente cerrado, la memoria de los terribles crímenes del millonario pederasta ―que, desde su muerte en 2019, persigue a Donald Trump― pasó a un segundo plano frente a otras urgencias: del pago de los cupones de alimentos para 42 millones de personas en riesgo de padecer hambre a los miles de vuelos cancelados por la carestía de controladores aéreos.

Una vez superada esa crisis ―y una vez reabierta, junto con la Administración, la Cámara de Representantes― la negativa a difundir los materiales sobre el caso que obran en su poder ha puesto de nuevo a la Casa Blanca contra las cuerdas, y ha reabierto la falla que separa al presidente de una parte del Partido Republicano. La parte que, en el regreso al trabajo este miércoles, firmó una petición para forzar un voto en el Congreso y pedir a la Casa Blanca que publiquen los archivos de Epstein que están “sobre la mesa” de la fiscal general, Pam Bondi.