El Congreso votará la semana que viene para liberar los archivos inéditos del millonario pederasta. Los diputados confían en que sirvan para desenmarañar su red de tráfico sexual de menores y sus conexiones con el poder
Además de la terrible memoria de las centenares de víctimas de sus delitos, Jeffrey Epstein dejó a su muerte en 2019 ―un suicidio, según el forense― una ingente cantidad de material documental y un escándalo político y judicial que, más de seis años después, no cesa para el que una vez
-intento-desviar-el-foco-del-caso.html" data-link-track-dtm="">fue su amigo: Donald Trump.
El nombre del multimillonario pederasta también sobrevive en los sintagmas “los papeles de Epstein” y “la lista Epstein”, dos de esas expresiones que se emplean mucho pero se definen y acotan menos.
La primera se refiere a una suma de, entre otros, documentos procesales, correos electrónicos, registros bancarios, entradas de agendas diarias, transcripciones de comunicaciones y materiales personales que forman un archivo monumental cuya publicación exigen estos días los demócratas y un buen puñado de republicanos en la Cámara de Representantes. Está previsto que juntos voten en favor de su divulgación el próximo martes en el Congreso.








