Carlos Expósito |

Roma (EFE).- Hace seis años, Venecia colapsaba por una inundación devastadora y la fotógrafa Patrizia Zelano no dudó en dirigirse hacia allí para capturar ese momento. Sintió «una llamada» que sirvió para rescatar 40 libros centenarios que la acción del agua convirtió en «fósiles de papel» y que ha inmortalizado con su objetivo como testigos de aquella catástrofe.

La noche del 12 de noviembre de 2019, en la emblemática ciudad de los canales, la marea aumentó el nivel del mar en 187 centímetros, lo que provocó la inundación más alta desde 1966 y el decreto de estado de emergencia. Una persona falleció electrocutada y otra fue encontrada muerta en su casa.

Las imágenes fueron desoladoras y no tardaron en dar la vuelta al mundo: la popular basílica de San Marcos, en la plaza homónima, fue severamente dañada, las tiendas y restaurantes sufrieron desperfectos y más de sesenta iglesias de la ciudad fueron anegadas, con sus delicados mosaicos y pavimentos dañados por la infiltración de la sal del mar.

En este contexto caótico, en el que los venecianos apenas podían salir de sus viviendas, Zelano condujo dos horas y media desde Rímini y tomó un tren para capturar con su cámara lo que estaba ocurriendo. «Puede sonar un poco extraño», confiesa a EFE, pero tenía en su interior «algo que superó toda racionalidad».