Trump está renunciando a las ventajas estratégicas de la economía estadounidense a cambio de obtener ganancias tácticas
Estados Unidos está ganando la partida. O al menos eso parece a juzgar por los índices bursátiles y el número de países que hacen cola para firmar acuerdos con el presidente Donald Trump....
La economía estadounidense crece más deprisa que las de sus aliados. Las bolsas no dejan de alcanzar máximos históricos. Los países asiáticos y del Golfo se han comprometido a invertir billones de dólares durante la presidencia de Trump. El Reino Unido, la Unión Europea y varios países del sudeste asiático han ofrecido acuerdos comerciales no recíprocos. Canadá ha dado marcha atrás en su plan de fijar un impuesto sobre los servicios digitales. Japón ha hecho concesiones unilaterales a propósito de los aranceles automovilísticos y Nippon Steel. Las farmacéuticas europeas están trasladando su producción a Estados Unidos para evitar represalias arancelarias. Si a eso se unen el auge del gasto en inteligencia artificial y el enorme déficit público —facilitado por la condición actual del dólar como moneda de reserva mundial—, está claro que los mercados siguen apostando por la liquidez y el crecimiento de Estados Unidos.






