El hallazgo de un paquete de tabaco en el cadáver en 2019 permitió resolver el caso y detener a los acusados

La Audiencia Provincial de Zamora ha condenado a un hombre y a una mujer portugueses a 22 y 17 años de cárcel por la muerte de un hombre de 70 en 2019, a quien drogaron para atarlo y tirarlo al lago de Sanabria (Zamora) a fin de hacerse con su pensión. El caso pasó varios años en suspense hasta que las investigaciones lograron seguir la pista de un paquete de tabaco que hallaron en el cadáver e identificar al fallecido y observar qué miembros de su entorno podrían estar vinculados con el crimen. El sujeto murió ahogado y, según informó la Guardia Civil, los implicados “lo hicieron desaparecer” para cobrar su pensión, de 35.000 euros. La hija del difunto denunció los hechos y recibirá 120.000...

como indemnización.

La mujer ha sido penada a 22 años de prisión por un delito de asesinato con alevosía y para facilitar la comisión de otro delito, mientras que su esbirro pasará otros 17 en la cárcel por un delito de asesinato con alevosía. A su vez, hay una tercera persona que fue detenida a finales de 2023 junto a estos dos individuos, pero que ha quedado exonerada de la complicidad de la que se le acusaba. Los hechos sucedieron el 27 de diciembre de 2019, cuando los dos condenados iban en coche junto a la víctima. El dúo trasladó al fallecido, de 70 años, y a quien anteriormente habían drogado para provocarle somnolencia y “anular sus posibilidades de defensa”, según la sentencia. Juntos lo llevaron al margen derecho del río Tera, en la desembocadura del Lago de Sanabria, en el paraje conocido como Pozo Muerto. “En ejecución del plan previamente concebido, ataron al cuerpo un saco de cal viva para uso agrícola e introdujeron la mitad inferior de su cuerpo, junto con el saco, en una bolsa. Le taparon con un trozo de cinta americana los ojos y la boca, y le desproveyeron de cualquier tipo de documentación para dificultar su identificación en caso de ser hallado”, recoge el edicto judicial, para a continuación tirarlo al río y causarle la muerte por “asfixia por sumersión”, esto es, ahogamiento.