El español dependerá el jueves de sí mismo para acceder a las semifinales, contra Musetti, pero se impone recuperar el buen tono del estreno tras sufrir ante Fritz
A eso de la medianoche, Carlos Alcaraz y los suyos apagaban el televisor y se retiraban después de contemplar la remontada de Lorenzo Musetti frente a Alex de Miñaur. Él había hecho antes los deberes contra Taylor Fritz en el primero turno, pero el desenlace del partido nocturno impidió que asegurara el acceso a las semifinales de la Copa de Maestros y ahora obliga: el jueves (20.30, Movistar+) deberá ganar al italiano, par...
a evitar así posibles carambolas numéricas que puedan comprometerle. Lo tiene en sus manos, pero lo que pintaba bien —un triunfo del australiano le hubiera clasificado directamente— acabó empañándose. Se la jugará de noche y ante un tenista local.
No obstante, no parece preocuparle tanto esa circunstancia como el hecho de que durante el primer set y parte del segundo contra Fritz, no terminó de dar con las buenas sensaciones. Pese a que los porcentajes finales fueran positivos, Alcaraz sufrió durante un buen rato con el saque, sufrió la agobiante réplica del rival al resto y no llegó a tener el buen feeling del primer día a la hora de conectar los golpes y construir el juego. La estadística reflejó buenos niveles —un 64% de eficacia y un 74% de retención con los primeros, o los 47 tiros ganadores—, pero a la fatiga añadía el tenista un tono serio durante la exposición en la sala de conferencias: “Tengo que centrarme en jugar bien”.









