Desde hace 50 años Fundación MAPFRE mantiene un propósito con un alto impacto: romper el círculo de la pobreza. Para hacerlo posible fomenta la formación integral, en colaboración con 80 entidades sociales que actúan en más de 25 países
Ayudar a las personas que viven en una situación desigual, precaria y absolutamente vulnerable constituye un objetivo ambicioso y perentorio para la humanidad. Pero, al ritmo de progresión actual, se necesitarán décadas para erradicar la pobreza extrema, según el Banco Mundial, que estima en 808 millones las personas en esa situación en todo el planeta.
Con el fin de mejorar la vida de la población desfavorecida, organismos e instituciones diseñan e implementan soluciones reales. Es el caso de Fundación MAPFRE que, a lo largo de 50 años, ha tenido como objetivo permanente potenciar el desarrollo y la calidad de vida de los individuos.
Su gran reto ha sido el acceso a los servicios básicos de salud y a una nutrición equilibrada, pero también una educación de calidad. Para mejorar la formación han colaborado con más de 80 entidades sociales que fomentan proyectos integrales en 25 países, mayoritariamente en Latinoamérica. Gracias a esas alianzas, cada año 140.000 menores en situación de vulnerabilidad tienen la oportunidad de amarrar las riendas de su futuro. Con una inversión que supera los 315 millones de euros, a lo largo de estas cinco décadas ha impactado positivamente en la vida de más de 15 millones de personas.






