El joven talento del Athletic ya cautiva por su visión de juego, su desparpajo y una rabona que sorprendió al mismísimo Iñaki Williams

“Hace ocho años en un torneo de fútbol de Arrigorriaga, en la tanda de penaltis, nos marcó un gol de rabona. Ya le conocíamos de habernos enfrentado a él y ya se le veía algo diferente. Cogió el balón, lo colocó en el punto de penalti y lo marcó de rabona. Nosotros, mosqueados, y preguntándonos: ‘Pero, ¿qué hace este chaval?’”. Gari Serna, rival suyo aquel día, recuerda como si fuera ayer lo sucedido sobre el verde. Solo tenía ocho años el protagonista de aquella historia. Ahora, el sorprendido

/futbol/2025-09-03/un-ano-de-carcel-y-dos-sin-ir-al-futbol-por-los-insultos-racistas-a-inaki-williams.html" data-link-track-dtm="">es el propio Iñaki Williams. Incrédulo por lo que acababa de ver, se volvió hacia sus compañeros en el palco (Sannadi, Sancet, Prados y compañía) para compartir su asombro por la acción que había tenido lugar sobre el verde de San Mamés. Un imberbe de apenas 18 años, de nombre Selton y de apellido Sánchez, había sido el protagonista de una nueva genialidad, otra rabona.

“Al final es hacer lo mismo, pero rodeado por la gente que te quiere. Me he sentido muy arropado por la grada y hay que devolver ese cariño dentro del campo. Seguro que mi familia ha soltado alguna lágrima”, declaró el futbolista rojiblanco al término del duelo ante el Oviedo, en el que era su estreno con el primer equipo en Liga. Una semana antes se quedó con las ganas en su primera convocatoria. Vivió desde el banquillo la derrota del derbi, pero, unos pocos días después, ante el Newcastle disfrutó de uno de esos días inolvidables en la vida de un canterano. El último descubrimiento de Lezama, muy del gusto de Ernesto Valverde, frente a las urracas disputó sus primeros minutos como león. Las expectativas puestas en él son tan altas como el dorsal que lució en su estreno, el 44.