Tras dar a luz, el cuerpo y la mente de la madre cambian, y la pareja también se transforma. La ternura y la paciencia son claves para reconstruir la intimidad en un momento vital tan extremo. Y si el distanciamiento persiste, pedir ayuda profesional no es un fracaso

El cuerpo se transforma tras el parto, pero también lo hace la mirada hacia

4-10-24/la-ansiedad-el-enemigo-numero-uno-del-placer-sexual.html" data-link-track-dtm="">el placer. Lo que antes era automático se vuelve remoto, y lo que encendía el deseo ahora, a veces, no dice nada. El sexo posparto sigue siendo un tema cubierto por un silencio suave, casi pudoroso, que deja a muchas mujeres preguntándose si lo que sienten —o no sienten— es normal. Muchas, además, lo viven en un silencio como si se tratase de un tema tabú del que prefieren no hablar por temor a los comentarios.

¿Es cierto que muchas mujeres pierden el deseo tras el parto? La respuesta, según dicen los expertos, es que sí. “El parto es una de las experiencias más fuertes por las que puede pasar un cuerpo humano. Después, el cuerpo y la cabeza se transforman y van por caminos distintos”, explica la sexóloga clínica Alba Povedano. En lo físico, añade, el cambio hormonal es profundo: bajan los estrógenos y la testosterona, sube la prolactina —la hormona que favorece la lactancia— y eso repercute directamente en la libido y en la lubricación. En lo emocional, las prioridades cambian: “La energía se orienta hacia la supervivencia y el cuidado. No es que el deseo desaparezca, sino que se reorganiza”.