Pekín moviliza toda su capacidad diplomática, de inversión y tecnológica para afianzar su posición de fuerza frente a Estados Unidos

El pasado 30 de octubre, los mercados financieros respiraron aliviados. Los líderes de Estados Unidos, Donald Trump, y de China, Xi Jinping, sellaban ante las cámaras un acuerdo que, aunque escaso en contenido, resultaba de notable importancia: al menos por unos meses el comercio mundial disfrutará de un periodo de relativa estabilidad y la escalada arancelaria entre las dos princip...

ales potencias mundiales se contiene.

Por encima de todo, el mensaje que trasladaba la tregua comercial firmada en Busan, Corea del Sur, era la constatación de la nueva realidad geoeconómica global: China ha hecho uso de su dominio mundial (90% del mercado) de la producción y refino de tierras raras —esenciales para la producción de automóviles, pantallas LED o para la industria militar— para forzar por primera vez a Washington a dar marcha atrás en algunos de sus controles de exportación de semiconductores de última generación. Es lo que Arthur Kroeber, uno de los fundadores de la consultora financiera Gavekal Research, denomina el fin de la impunidad americana. En definitiva, las bases del nuevo orden mundial contenidas en un simple apretón de manos.