Cuando todo apunta a los peores pronósticos, algo en nuestra rutina puede aún ofrecernos una luz

Cuando parece que como sociedad nos vamos al traste y no hay nada que hacer va un chaval en el metro y se levanta para dejar sentarse a una abuela que acaba de entrar en el vagón. Cuando todo parece que se hunde una señora deja pasar al señor que tiene detrás en la cola del super al notar que tiene prisa. Cuando los peores pronósticos para con nuestra organización común se van cumpliendo el cartero llama a la pu...

erta de un tipo y el tipo en cuestión baja para que el cartero no tenga que subir los tres pisos sin ascensor que los separan. Cuando la apatía parece instalada entre nosotros una mujer llora sentada en un banco y una desconocida le pregunta si está bien, si puede hacer algo por ella. Cuando todo va mal va alguien y, así, sin saberlo ni quererlo, te demuestra que van mal muchas cosas pero ni mucho menos todo.

Algo va bien cuando la mujer que va delante de ti sostiene la puerta para que pases. Algo va relativamente bien cuando el hombre de la chaqueta marrón claro persigue la bolsa que el viento mueve de aquí para allá desde hace rato, la consigue agarrar y la tira a la basura. Algo va decididamente bien cuando el niño de los ojos azules corre tras la señora del pelo rizado para devolverle el billete que se le ha caído al suelo.