Las cifras del tercer trimestre confirman la resistencia de la gran banca ante el cambio de ciclo monetario
Los resultados del tercer trimestre se presentaban como una prueba de fuego para el sector financiero. Tras cuatro ejercicios consecutivos de beneficios récord y las fuertes revalorizaciones acumuladas desde el fin de los tipos cero, cualquier tropiezo podía servir de excusa para que los inversores recogieran beneficios y aceleraran la rotación de carteras.
Aunque la falta de detalles sobre una posible recompra adicional de acciones —que serviría para compensar a los accionistas por el fracaso de la opa— eclipsó las cuentas del BBVA, en los últimos días varias firmas de inversión han respaldado sus resultados. Un día después de que los analistas de Bank of America reiteraran su recomendación de compra y elevaran el precio objetivo a 21 euros, ahora es UBS la que respalda al banco y, junto al Santander, lo eligen como su opción preferida entre las entidades españolas.
En su informe sobre el sector, los expertos de la firma suiza muestran una clara preferencia por los bancos con mayor presencia internacional. “Aunque entendemos que algunos inversores aún prefieran la mayor visibilidad y sencillez de los bancos puramente domésticos, vemos mejor valor a medio plazo en el Santander y el BBVA, especialmente por el refuerzo de su perfil de diversificación geográfica”, señala el informe. A pesar de las fuertes subidas y de que ambos bancos figuran entre los más capitalizados del sector en Europa, los analistas creen que todavía cotizan con descuento. Como ejemplo, apuntan al PER (relación entre precio y beneficios): “Los bancos domésticos españoles cotizan en torno a 9,5-10 veces, frente a las 8 veces estimadas para el Santander y el BBVA o las 8,5 veces de la media europea”, destacan.






