Los agentes encontraron seis cadáveres caninos escondidos en un cobertizo detrás de la casa de aperos en la que vivía María Ángeles Porto

Cuando el agente José Manuel se acercó hasta una pequeña finca a dos kilómetros al este de Arganda del Rey, no esperaba toparse con una de las escenas más sórdidas que había visto en su vida. Era lunes, 13 de octubre, y acudía al lugar de manera rutinaria para resolver “un trámite administrativo”. Al llegar al lugar, la sorpresa fue encontrar a una mujer de 68 años llamada María Ángeles Porto en una casa de aperos de 60 metros cuadrados convertida en infravivienda y a

na/madrid/2025-10-23/la-guardia-civil-rescata-52-perros-hacinados-en-condiciones-de-insalubridad-y-seis-canes-muertos-en-arganda-del-rey.html" data-link-track-dtm="">52 perros, entre heces y orina, encerrados con ella. En un registro más exhaustivo, encontraron seis cadáveres caninos en bolsas de basura ocultos en un cobertizo trasero. Según la versión que da la mujer, ella es solo una víctima. Supuestamente, su marido, fallecido a principios de octubre, la había tenido allí encerrada durante cuatro años con los animales. El matrimonio se casó en 1979 y a la Guardia Civil no les consta ninguna denuncia por maltrato de género. Lo que sí les consta es que tuvieron que intervenir hace cinco años a la misma pareja por un delito continuado de maltrato animal.