Cuando se cumple medio siglo de la movilización que forzó la salida de España de su antigua colonia, Rabat afronta el reto de presentar un plan de “autonomía verdadera” ante la comunidad internacional
Medio siglo después de la llamada Marcha Verde —la masiva movilización humana con la que Marruecos forzó en 1975 la salida de España de su colonia del Sáhara Occidental—, Rabat cree haber culminado aquella operación que le permitió hacerse con el control del territorio. Y ahora lo hace con el aval de Naciones Unidas. Una resolución adoptada sin ningún voto en contra por el
terminacion.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/internacional/2025-10-31/la-onu-impone-el-plan-de-autonomia-de-marruecos-como-base-para-una-solucion-para-el-sahara-y-margina-la-via-de-la-autodeterminacion.html" data-link-track-dtm="">Consejo de Seguridad el pasado viernes establece el plan de autonomía de Rabat como base para una solución negociada en el Sáhara. Marca así “un antes y un después” en el conflicto, en palabras de Mohamed VI, actual monarca de la dinastía alauí.
Hasán II había lanzado la Marcha Verde en noviembre de 1975 mientras agonizaba en Madrid el dictador Francisco Franco. Y, tras el apresurado abandono de España del territorio a comienzos de 1976, estalló una guerra abierta entre Marruecos, respaldado por Francia y Estados Unidos, y el Frente Polisario (que defiende la independencia), con apoyo de Argelia y Libia, que se prolongó hasta el alto el fuego apadrinado por la ONU en 1991. Fue entonces cuando se creó la Misión de Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (Minurso), aunque esa consulta de autodeterminación nunca llegó a convocarse, bloqueada por disputas en la confección del censo de votantes.












