Royeta de Asque, alquezrana o verdeña son algunas de las variedades en peligro de extinción con las que elabora Aceites Alía

Lo que comenzó como un sueño, teminó siendo un proyecto de vida para Miguel Sanguino Sancho (46 años, Jaca, Huesca). Este productor de informativos —en la actualidad en las mañanas de Aragón Televisión— se ha convertido, gracias a su pasión y formación autodidacta, en un experto en aceite. “Tuve una pareja de Barbastro cuya familia tenía olivos y hacían aceite para casa. Un día nos dio por hacerlo nosotros también, le pedimos al abuelo coger sus olivas y no nos las quiso dar”, recuerda riendo. Pero esto no le frenó, sino que le impul...

só a seguir investigando.

“Me leí la tesis doctoral sobre las variedades en peligro de extinción del Somontano, del ingeniero Javier Viñuales. Es un trabajo imprescindible para entender la olivicultura en esa región y me ayudó a comprender el olivo y algunas variedades autóctonas desconocidas para la mayoría. Aprendí que en esa zona existen todavía 18 variedades gracias a que el aceite no se ha explotado comercialmente, sino que la gente hereda 50 o 100 olivos, de hasta 600 años, y elabora para casa. Son minifundios”.

Sanguino cuenta que iba preguntando por las casas de la comarca y la gente desconfiaba mucho de él. “Hasta que en 2013 di con David Macarulla, un agricultor de Estadilla (Huesca). Me hizo una entrevista personal preguntándome por qué quería hacer aceite y le debí hacer gracia porque me vendió las primeras olivas: 2.100 kilos de variedad verdeña. Los llevé a la almazara de los hermanos Ferrer y salieron unos 400 litros de aceite”.