Como hace el cefalópodo para escapar de sus depredadores, el jefe de gabinete de la presidenta de la Comunidad de Madrid ha diseñado una estrategia para desviar la atención del calamar, esto es, para que el público mire a otro lado

Para cualquiera que haya observado en los últimos años cómo tratan los medios de comunicación los temas penales, es evidente una enorme inflación de las noticias con relevancia jurídico-penal. Mucho más allá de la tradicional crónica de sucesos, también la información política alude c...

onstantemente a las posibles responsabilidades penales de los agentes políticos y obtiene una atención preferente de la ciudadanía.

La confusión entre responsabilidad política y responsabilidad penal que impera en España lleva a que el tratamiento mediático de los procesos penales en los que aparecen representantes políticos tenga máxima relevancia. Sean cuales sean las razones de esta evolución, a los agentes políticos, como es obvio, no se les escapa lo poderosa que es la imagen negativa que puede construirse de un adversario basándose en esa hipersensibilidad ciudadana frente a las noticias que unen política y delito.

Sin este contexto, nada en el proceso contra el fiscal general del Estado puede comprenderse. Al margen de las debilidades técnicas del caso contra él, muy notables, desde luego, y viendo el asunto con cierta distancia, llama la atención sobre todo lo exitosa que ha sido la estrategia de tinta de calamar que está en la base de esta causa.