Este emoticono ya no significa amor (o no siempre). Su color, su tamaño y el contexto en el que se manda forman parte de una nueva gramática emocional que cada persona adapta a sus preferencias, por lo que no siempre se saben descifrar

Es posible que no exista un emoji más polisémico que el que representa a un corazón. Por ejemplo, uno de esos rosas con estrellitas alrededor, enviado a una amiga, puede desatar la confusión, la ilusión o el pánico. Durante una anodina conversación de trabajo,

-el-simbolo-aliado-para-crear-un-lenguaje-oculto-en-el-mundo-adolescente.html?autoplay=1" target="_blank" rel="noreferrer" title="https://elpais.com/videos/2025-06-20/descifrando-emojis-el-simbolo-aliado-para-crear-un-lenguaje-oculto-en-el-mundo-adolescente.html?autoplay=1" data-link-track-dtm=""> el emoji de un sobre sellado con un corazón puede parecer totalmente fuera de lugar, aunque, en ocasiones, se envía. Y cualquiera que utilice la mensajería instantánea ha mandado alguna vez un corazón rojo con una intención más evidente de lo que le gustaría admitir. Especialmente si la respuesta no ha sido la que deseaba.

Para muchos, en los mensajes de WhatsApp o Instagram, los corazones, y todas sus variantes de colores, tamaños y formas, se han convertido en un idioma paralelo. Un lenguaje con una gramática muy personal, pero con una potencia simbólica que ningún teclado podría predecir.