El actor Josh O’Connor protagoniza una película extrema en su minimalismo sobre el robo de un museo de arte contemporáneo en los años setenta
La abstracción minimalista es central en la obra Kelly Reichardt, una cineasta cuyo sutil talento la sitúa desde hace años en primera línea del cine contemporáneo. Es una autora de resistencia, a contracorriente en un país, Estados Unidos, del que es una de sus más originales retratistas. Reichardt circula por su propia carretera sec...
undaria persiguiendo historias de apariencia mínima que, sin embargo, revelan paisajes infinitos. Heredera del indie americano, su obra se construye sobre una tradición contracultural que aún se deja sentir en todas las artes, incluido el cine.
The Mastermind, su última película, tiene un personaje central evidente interpretado por el actor británico Josh O’Connor y otro en la sombra, el artista abstracto Arthur Dove, pionero junto a Georgia O’Keeffe de una pintura que se asienta en dos referentes cruciales de la cultura estadounidense: el paisaje y la música, concretamente el jazz. Si en su anterior película, la cautivadora Showing Up, Kelly Reichardt ya mostraba su querencia por el mundo del arte, en The Mastermind, ese arte —y el jazz— ocupa un lugar si cabe aún más central, aunque su extremo minimalismo resulte algo más críptico que de costumbre.






