El Gobierno se burla: “Otro desatino de un partido sin nadie al volante”. El PP replica: “Toda Europa ha visto al presidente forzado a hablar de corrupción”
El PP se lo pensó muchísimo. Incluso en los momentos más complicados para el Gobierno, cuando estuvo realmente al borde del precipicio con la entrada de su ex secretario de Organización Santos Cerdán en la cárcel, el PP fue retrasando la comparecencia de Pedro Sánchez en el Senado. También cuando se
/2025-06-08/feijoo-en-la-protesta-contra-el-gobierno-senor-sanchez-rindase-a-la-democracia-convoque-elecciones-ya.html" target="_self" rel="" title="https://elpais.com/espana/2025-06-08/feijoo-en-la-protesta-contra-el-gobierno-senor-sanchez-rindase-a-la-democracia-convoque-elecciones-ya.html" data-link-track-dtm="">manifestó con el lema “mafia o democracia”, Alberto Núñez Feijóo iba dando largas y no terminaba de apretar el botón nuclear. La respuesta que entonces ofrecían en su entorno era siempre la misma: eso hay que medirlo bien, es arriesgado porque se puede volver en contra. Hay que elegir el momento adecuado.
Después de más de cinco horas de comparecencia, la forma en la que salió Pedro Sánchez del Senado (con una evidente satisfacción y casi euforia entre los suyos) y la que lo hicieron los senadores de la oposición (con mucho menos entusiasmo y una sensación de que nadie había sido capaz de asestarle un golpe definitivo) explica muy bien por qué el PP se lo pensó tanto. “Muy contento, muy satisfecho”, respondía el presidente a los periodistas al dejar el Senado.






