La mandataria relata en su libro de memorias cómo tomó la decisión de excluir al jefe del Estado español, el rol de López Obrador y los intentos fallidos del presidente del Gobierno para disuadirla

El presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez, trató hasta el final de convencer a Claudia Sheinbaum para que invitara al Rey Felipe VI a su toma de posesión como presidenta de México. Sheinbaum lo cuenta en su libro Diario de una transición histórica (Planeta, 2025), que relata sus semanas entre la fecha de su triunfo electoral, el 2 de junio del año pasado, y el día en que rindió protesta como la primera mandataria de México, el 1 de octubre. En esas semanas, en las que acompañó a Andrés Manuel López Obrador a giras por los Estados, Sheinbaum tomó algunas de las decisiones que moldearían su Gobierno. Una de ellas, la de no invitar al Rey de España a su ceremonia de investidura, al hacer suya la falta de respuesta por la carta que le mandó al monarca el exmandatario López Obrador pidiéndole que se disculpara por los abusos de la Conquista.

El relato de Sheinbaum permite situar en una línea del tiempo cómo se fue gestando la decisión de no invitar a Felipe VI, hasta que todo estalló el 24 de septiembre, cuando EL PAÍS reveló que el jefe del Estado español no había sido invitado al acto protocolario en México. El relato, también, describe a un Pedro Sánchez enterado de esta decisión desde mucho antes, y detalla cómo el mandatario socialista, insistente, mediante una llamada telefónica, intentó convencer a Sheinbaum de reconsiderar su decisión. Ella, sin embargo, se mantuvo firme en su decisión. “Le respondí que no era el momento adecuado, que él conocía bien mi posición”, escribe.