La ciudad de Oregón apuesta por lo local, la contención de precios y una conexión total con el pasajero a través de una experiencia radicalmente nueva

Cualquier viajero lo sabe: todos los aeropuertos son iguales. La comida es cara, las grandes marcas de moda copan los espacios comunes y las franquicias de ámbito global controlan todos los centros de shopping con precios que doblan y a veces triplican los que uno puede encontrar en cualquier centro urbano. Este modelo se ha perpetuado durante décadas y parecía imposible cambiarlo. Pero en

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="" title="https://elpais.com/elviajero/2015/07/17/actualidad/1437141374_108820.html" data-link-track-dtm="">Portland (Oregón) han decidido intentarlo: los negocios de la nueva terminal del aeropuerto son 100% locales, los precios son exactamente los mismos que en la ciudad estadounidense y los resultados parecen augurar que pronto dejarán de ser los únicos en tratar de romper un patrón que desde tiempos inmemoriales ha hecho enfadar a millones de pasajeros.

“La mayoría de los aeropuertos tienen uno o unos pocos concesionarios principales que construyen y operan los locales de los vendedores a través de acuerdos de licencia o subarrendamientos. Pero en el Puerto de Portland, que administra PDX [Portland International Airport], no hacemos eso. La mayoría de nuestros contratos son arrendamientos directos con los propietarios de cada empresa, lo que crea una experiencia más auténtica para los viajeros y ayuda a mantener los ingresos dentro de nuestra región”, cuenta Chris Czarnecki, director de negocios y propiedades de PDX.