Corría el 2011 cuando asumieron un reto que sonaba irreal: construir el primer aeropuerto ecológico del mundo. Ahí la industria recién hablaba de temas como la medición de huella de carbono y para entonces nadie había construido desde cero un aeropuerto diseñado ecológicamente. Y tenían otro desafío: hacerlo en una isla, en medio del océano Pacífico, con un marco de protección ambiental muy alto, lo que elevaba la complejidad técnica, logística y de conservación.Dos años después, en 2013, fue inaugurado el que sería el primer aeropuerto ecológico del mundo, Seymour, en las islas Galápagos, en Baltra, con reconocimiento internacional LEED Oro (Leadership in Energy and Environmental Design).Jorge Rosillo, quien lideró la construcción del Aeropuerto Seymour o Aeropuerto Ecológico de Galápagos (Ecogal), cuenta que el verdadero reto fue operarlo con el “máximo respeto a la naturaleza y a la sociedad”. Él, ingeniero químico, biólogo, buzo, máster en administración industrial y ejecutivo con más de 20 años de trayectoria en infraestructura aeroportuaria, es uno de los panelistas del Foro de Sostenibilidad 2026, que organiza Diario EL UNIVERSO y cuya entrada es gratuita.La cita, denominada “Perfectos ambientalistas imperfectos”, será este jueves 28 de mayo, a las 09:30, en el auditorio del C. C. Alhambra, Samborondón.Jorge Rosillo es el CEO de Aeropuerto Ecológico de Galápagos, Ecogal, (concesionaria y administradora del Aeropuerto Seymour) y de la Terminal de Cargas Ecuador (TCE). Él impulsa la sostenibilidad y la innovación a gran escala. Su aporte ha permitido que Ecuador sea referente regional en infraestructura sostenible.Tecnología y aeropuertos“La infraestructura sostenible del futuro no solo deberá emitir menos carbono; también deberá ser más resiliente frente a los eventos climáticos extremos, operar con mayor autonomía energética y adaptarse a ecosistemas cada vez más vulnerables. Es por esto que las tecnologías clave para el futuro de los aeropuertos sostenibles serán aquellas capaces de reducir de manera estructural el consumo de energía, agua y materiales, al mismo tiempo que incrementan la eficiencia operativa y disminuyen la huella de carbono de toda la infraestructura aeroportuaria”, comenta Rosillo.Para él, uno de los pilares de la infraestructura sostenible es la generación de energía renovable in situ. Otro aspecto determinante: la gestión circular de materiales y residuos.“La diferencia entre un aeropuerto convencional y uno verdaderamente sostenible radica en su capacidad de transformar residuos en recursos. En Ecogal, por ejemplo, los residuos orgánicos son procesados mediante composteras y biodigestores para generar abonos líquidos y sólidos que fortalecen los suelos y la vegetación del aeropuerto y de áreas circundantes”, explica. ‘La sostenibilidad no se crea desde la oficina del arquitecto’: Tania Lucin, presidenta del Grupo EdiplarqEl futuro aeroportuario sostenible dependerá de priorizar diseños bioclimáticos y estrategias pasivas desde la etapa conceptual de la infraestructura, destaca. "La orientación de edificios, ventilación cruzada, aprovechamiento de iluminación natural, control térmico mediante vegetación y optimización del comportamiento energético de materiales son elementos esenciales para reducir la demanda operativa desde el origen", dice este experto en infraestructura aeroportuaria sostenible.Ecuador tiene potencial para ser líder regionalLa sostenibilidad no depende del tamaño de la economía de un país o de lo avanzado de su legislación, sino de la visión y la decisión de sus instituciones y de su empresariado, afirma Jorge Rosillo. Luego de que Ecogal alcanzara la neutralidad de carbono se unieron los aeropuertos de Quito y Guayaquil, que ya son carbono neutro, así como Cuenca, que está midiendo su huella. “Esto es algo que pocos países en el mundo pueden mostrar”, asegura Rosillo, quien resalta que Ecuador cuenta con “gran conciencia ecológica” a nivel de empresas.Aeropuerto de Baltra busca recuperar pasajeros con nueva conexión a CuencaLo dice con fundamento. En 2023 cuando dejó la presidencia de Pacto Global de las Naciones Unidas, Ecuador fue el país con la mayor concentración de empresas en Latinoamérica que buscaban la “verdadera sostenibilidad y se adherían voluntariamente” a los Objetivos de Desarrollo Sostenibles ODS.“El desafío que tenemos es... convertir una cultura empresarial en pro de la sostenibilidad más amplia, fortaleciendo la educación, la innovación y la cooperación entre sector público y privado”, señala Jorge Rosillo.Educación, necesaria para generar cambiosDurante años se pensó que la conservación y el desarrollo eran conceptos opuestos. Pero desde Galápagos, Jorge Rosillo demuestra que la infraestructura también puede convertirse en una herramienta de protección ambiental. El líder de Ecogal sostiene que los aeropuertos sostenibles pueden reducir la huella de carbono, transformar residuos en recursos y generar conciencia ambiental desde la innovación.Para él, la educación es clave para construir un futuro sostenible. Así, el formar jóvenes críticos, capaces de investigar, cuestionar y crear soluciones, es fundamental en un mundo que exige más conocimiento técnico y compromiso ambiental, asevera.Bajo esa visión, cuenta, nacieron proyectos como:Galápagos EduLab, desarrollado junto al Ministerio de Educación, Cultura y Deporte, que lleva a estudiantes ecuatorianos de bachillerato (ganadores del Concurso CREA) a conocer prácticas sostenibles implementadas en el aeropuerto ecológico. A su regreso, ellos replican proyectos inspirados en lo aprendido en Galápagos.Galápagos PlastiLab, iniciativa que transforma los residuos plásticos que recolectaron los jóvenes y los convierten en útiles escolares (reglas, graduadores y esferos), vinculando así la economía circular e innovación.El estado de conservación de nuestros ecosistemas no es un tema ajeno o distante; influye directamente en la calidad de vida, la estabilidad social y las oportunidades futuras de las próximas generaciones.Jorge Rosillo, CEO de Ecogal y líder en sostenibilidad¿Cómo ayudar?La sostenibilidad no depende únicamente de leyes o de ejemplos de grandes industrias. Esta se construye desde las acciones diarias de cada ciudadano, enfatiza Jorge Rosillo, quien recomienda las siguientes acciones:Gestos cotidianosUn ciudadano común puede contribuir reduciendo el consumo innecesario de agua y energía; separando correctamente los residuos; reutilizando materiales y evitando plásticos de un solo uso.Transporte limpioUsar bicicleta, transporte público o caminar ayudan a disminuir emisiones contaminantes, agrega este líder.Educación ambientalInvestigar, cuestionar y comprender cómo nuestras decisiones impactan en el entorno permite generar hábitos más responsables e influir positivamente en otras personas. Los residuos pueden transformarse en oportunidades.Apoyar empresas comprometidasCada decisión de consumo tiene impacto ambiental. Por ello es importante apoyar a iniciativas y empresas comprometidas con prácticas sostenibles. Es mejor preferir productos reutilizables, locales o elaborados bajo criterios responsables. (I)