El rector explica este martes los ajustes para que la Comunidad de Madrid conceda a la universidad un crédito de 34,5 millones que le permita sobrevivir
Trabajar o estudiar en la universidad presencial más grande de España, la Complutense de Madrid, resulta cada vez más complicado por la asfixia financiera a la que le somete la Comunidad de Madrid: las transferencias corrientes regionales han subido un 5% desde 2007, mientras la inflación ha escalado...
un 44%. Esta semana es clave en las negociaciones para que el Ejecutivo de Isabel Díaz Ayuso (PP) le conceda un crédito de 34,5 millones ―la Comunidad ya ha reservado la partida― y siguen llegando malas noticias: las ayudas para estudiantes que la necesitan no se están tramitando a tiempo para todos ellos porque no hay suficiente personal; los doctorandos becados este año por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades tienen que pagar la matrícula y ya se les devolverá en 2026; y hay profesores que afirman a este diario que no reciben el dinero entregado por otras instituciones a la UCM y que les corresponde. El rectorado asegura, por su parte, que los fondos no están retenidos.
El caso más claro es el de 76 “doctores emergentes” que no han podido acceder a los 2,6 millones de un programa de investigación al que se presentaron y ganaron hasta que no lo denunciaron públicamente en este periódico el 2 de octubre. El rectorado asevera que “el 30 de septiembre ya estaba disponible el dinero”, nueve meses después de arrancar el programa, aunque la partida de la Comunidad en su cuenta desde mucho antes.






