El asesinato de un empresario en Álamo Temapache pone en evidencia el ambiente de inseguridad que asfixia al principal productor de naranjas de México
El terror se extiende entre los productores de cítricos. Javier Vargas Arias, un empresario de 43 años dedicado a la compra y venta de naranjas, fue asesinado a balazos en México en la madrugada de este jueves mientras cargaba en una empacadora local, en el municipio de Álamo Temapache, el corazón de la producción de naranjas del país. Se trata del segundo ataque en una semana, tras el asesinato en Michoacán de Bernardo Bravo Manríquez, presidente de la Asociación de Citricultores del Valle de Apatzingán.
El ataque en Veracruz, un Estado donde la violencia resuena ante la extorsión de grupos criminales, ha dejado su marca en un territorio que, además, fue golpeado por las lluvias torrenciales de días atrás. Un grupo de hombres armados en una camioneta blanca, marca Chevrolet, abrió fuego contra Vargas en seis ocasiones. Según medios locales, el agricultor había recibido amenazas de muerte días antes. Algunos testigos describieron que los agresores portaban equipo táctico con apariencia militar. Vargas fue trasladado aún con vida por su hermano al Hospital General de Álamo, donde falleció horas después. Originario de Zacatlán, Puebla, era un empresario conocido, de alto poder adquisitivo y líder en la región. Hasta el momento no hay detenidos.






