Un equipo internacional de investigadores, con representación española, halla en unos fósiles de Nuevo México (EE UU) las pruebas de que los dinosaurios eran diversos y abundantes durante el Cretácico final

Hace 66 millones de años tuvo lugar la extinción masiva más emblemática de la historia de la Tierra: la de los dinosaurios. Mientras algunos investigadores sostienen que su desaparición fue un proceso gradual, otros defienden que ocurrió de forma súbita tras el impacto de un asteroide. Un equipo de investigadores, liderado por el geólogo Andrew G. Flynn, de la Universidad Estatal de Nuevo México (EE UU), y con participación española, pretende esclarecer este evento, cuyo debate ha dividido a la comunidad científica durante décadas.

La investigación, que se publica hoy en la revista Science, apunta que existen evidencias sólidas de que los dinosaurios siguieron siendo diversos, activos y bien adaptados hasta el final del Cretácico, justo antes del impacto que marcó el fin de su era. Basados en una nueva geocronología del Miembro Naashoibito, una unidad rocosa rica en fósiles dentro de la Formación Kirtland (al norte de Nuevo México), los análisis sitúan sus depósitos entre 66,4 y 66,0 millones de años, lo que indica que los restos fósiles encontrados allí corresponden a algunos de los últimos dinosaurios que habitaron América del Norte.