Un estudio sugiere que el efecto protector no se puede atribuir solo a la pérdida de peso e invita a seguir investigando: “Hay algo más”
La semaglutida reduce en un 20% el riesgo de sufrir accidentes cardiovasculares y este efecto protector se mantiene con personas sin diabetes tipo 2 y con distintos grados de obesidad. Es lo que demuestra un estudio publicado este miércoles en la revista científica Lancet. Ese principio activo, comercializado como medicamento bajo nombres como Ozempic o Wegovy, se usaba en principio para tratar a pacientes con diabetes tipo 2, pero después se demostró que facilitaba pérdidas de peso sustanciales.
Ese adelgazamiento logrado gracias a la semaglutida vino acompañado de mejoras en la salud. La mayoría de estudios relacionaban ambos fenómenos, la obesidad es la puerta de entrada de decenas de dolencias, así que tenía sentido que eliminándola, se cerrara esa puerta. Pero algunos científicos aventuraban que quizá había algo más, algún efecto secundario del fármaco que tuviera un efecto protector. Precisamente a eso apunta el presente estudio, realizado con una enorme base de más de 17.600 pacientes.
“Este nuevo análisis trata de ver si el beneficio cardiovascular es atribuible solo a la pérdida de peso o si hay algo más”, explica Juan José Gorgojo, jefe del servicio de endocrinología y nutrición del Hospital Universitario Fundación Alcorcón. “Y cuando estratifican a la población en diferentes medidas de peso, índice de masa corporal [IMC] o perímetro de cintura, ven que todos obtienen un beneficio”. No en la misma medida. Cada cinco kilos menos, o cinco centímetros de circunferencia de la cintura menos, se reducía el riesgo de sufrir eventos cardiovasculares en un 4%.






