El equipo de Xabi Alonso se impone con el primer gol del inglés, que recogió el rebote de un tiro de Vinicius, y sostenido por las paradas de Courtois en el último tramo
El Real Madrid deshizo el apretado nudo de la Juventus con un gol antiguo. Antiguo de hace nada, en realidad, aunque ha parecido mucho. Vinicius se inventó un espacio en el área a base de regates, rodeado, solo, independiente, y tiró al palo, adonde acudió a la cita como antiguamente Jude Bellingham, con un tanto como los del principio, cuando solucionaba todos los agobios por pocos segundos que le quedaran al cronómetro. Entre la magia de Vinicius, el pequeño regreso del inglés y las paradas de Courtois, el Madrid sumó su tercera victoria seguida en la Champions, esta ante una Juventus muy solidaria y que terminó acosando la portería del belga. Al Real, espeso y sin muchas ideas, le costó superar el trago, pero enfila el Clásico del domingo invicto en la Copa de Europa y aún líder de la Liga.
Fue otra noche de brega frente a una fortaleza. Otra faena de llevar y traer el balón de un lado al otro, esperando que asomaran las primeras grietas por el meneo y la fatiga. La Juventus mantiene su solidez legendaria pese a chapotear en una crisis notable. Llegaba al Bernabéu después de seis partidos seguidos sin ganar, cinco empates y una derrota el domingo contra el Como de Cesc. Pero conserva esa cualidad rocosa de la resistencia, animada en Chamartín desde la banda por el enérgico Tudor, casi siempre a dos dedos de entrar al campo mientras dirige las evoluciones de las piezas de su equipo como si fuera capaz de moverlas con hilos de marioneta.








