La modelo e icono de la moda ha rememorado una sesión de fotos para una revista de arte en la que tuvo el privilegio de lucir algunas de las piezas sustraídas este fin de semana
Musa de Karl Lagerfeld, representante suprema de la mujer parisina con estilo paradójicamente andrógino y a la vez femenino, rostro tan absolutamente francés que un día fue la Marianne: Inés de la Fressange es mucho más que una modelo. Es un símbolo de Francia, de la misma forma que el robo de joyas en el Louvre este fin de semana es una metáfora del momento de inestabilidad política que vive el país galo. Por eso mismo que De la Fressange haya explicado personalmente que ella un día se puso para una sesión de fotos algunas de las piezas hurtadas también cobra un sentido especial.
De la Fressange tuvo el privilegio de lucir el conjunto de zafiros y diamantes de las reinas María Amélie y Hortensia para una sesión fotográfica que se realizó en 1987 para la revista especializada en arte (hoy propiedad del conglomerado del lujo LVMH) Connaissance des Arts. El fotógrafo encargado de la sesión fue Arnaud Carpentier, quien reflejó en las imágenes no solo el carisma de la modelo sino también el esplendor de unas joyas que fueron propiedad de la reina Hortensia y que siempre han tenido también gran valor histórico, dado que son una representación clarísima de los últimos coletazos del esplendor imperial de Francia antes del fin de sus linajes reales.






