El comportamiento de la denominada ‘ami-enemiga’ (aunque no es exclusivo de las mujeres) suele estar motivado por carencias emocionales profundas y una necesidad de validación a través de la conquista. La persona afectada no solo pierde a su compañero sentimental, también siente que ha sido despojada de su espacio de apoyo

Marta R., de 53 años y divorciada desde hace dos por una infidelidad de su ahora exmarido, se lio con el chico con el que estaba su mejor amiga, Patricia S. ¿Por qué lo hizo y, sobre todo, por qué su amiga ha sentido una devastadora sensación de traición que le cuesta superar? “Enterarme me produjo un sentimiento muy extraño de culpa y de no entender...

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nada, durante semanas me sentí paralizada y bloqueada, sin poder entender por qué estaba así. Lo que más me llamaba la atención es que mi ira no era hacia él, sino hacia ella. Sentí que la traición era mucho más grave y no entendía por qué”, explica Patricia.

Este tipo de traición tiene una carga emocional doblemente devastadora: se pierde a la pareja y a la amiga. “El dolor más profundo no proviene de él, sino de ella, de esa figura en la que una depositó confidencias, secretos, apoyo y lealtad”, explica Lara Ferreiro, autora de los libros Adicta a un gilipollas y Ni un capullo más y experta en terapia de pareja.