La valenciana, premio Ramon Llul Amic Amat, expone en Madrid sus obras “con garra”
Carmen Calvo (Valencia, 75 años) destila la coquetería de haber librado mil batallas. Artista de referencia a la hora de abrir brechas y hacerse valer desde muy joven en territorios reservados a la preponderancia masculina, fue logrando reconocimiento en España y en lugares como París y Nueva York, donde vivió varios años.
Reina en la selva híbrida, donde se ha labrado una voz propia que pasa de la pintura a la escultura, al collage y a donde le da la gana para no dejar de alertar sobre la poesía y la violencia como equilibrio de fuerzas que rige el mundo. Expone lo que ha llamado La vegetación del mago en la galería Tiempos Modernos de Madrid y, este año, los libreros valencianos le dieron el premio Ramon Llul Amic Amat por saber aunar en su obra el zarpazo de la mirada con la profundidad de la literatura.
Pregunta. Viene de la artesanía y la cerámica, o sea, del barro. ¿Es el lugar más propicio para aspirar al arte?
Respuesta. El barro siempre ha sido inspiración, pero también sinónimo de desastre. Hoy, en Valencia, no representa a todas esas acequias lúdicas del pasado. En esta tierra en reconstrucción siguen clamando los muertos y otros no se van. Carlos Mazón, ni con agua caliente.






