El juez cita a la directiva el jueves a las ocho de la mañana para que entregue las llaves

Tablas de pádel surf, kayaks y patines de vela salían la mañana de este martes del almacén del Club de Mar de Sitges. Su dirección acababa de presentar un recurso de reposición ante la Justicia para frenar in extremis el desahucio de su histórica sede de la asociación, ubicada entre el paseo marítimo y la arena de la playa de la población del Garraf y condenada por incumplir la Ley de Costas, pero empezaba a dar su brazo a torcer.

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ifica-el-derribo-del-club-de-mar-sitges-en-junio-por-la-ley-de-costas.html#?rel=mas_sumario" data-link-track-dtm=""> Tras años de lucha, el Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC) ha ordenado que el jueves a las ocho de la mañana sean entregadas las llaves. Si no cambian las cosas otra vez a última hora, el siguiente paso será la presentación de un concurso de acreedores que permita liquidar las propiedades del club y pagar a la plantilla, una quincena de trabajadores, la mayoría del restaurante, con algunos de los cuales ya hubo despedidas el pasado domingo.

“Hasta el jueves a las ocho de la mañana vamos a batallar”, asegura por teléfono Gemma Marcé. La presidenta del club encargada de los temas económicos era consciente de que solo se podían salvar en el caso de obrarse “un milagro” en un club que llegó a tener más de 400 asociados y que ahora, tras confirmarse su final, había sufrido un goteo imparable de bajas. El golpe definitivo llegó el pasado 16 de octubre con el sello del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña (TSJC). Un auto dictaba la autorización al Ministerio de Transición Ecológica para que accediera a las instalaciones “con el propósito de recuperar los bienes del demanio marítimo-terrestre que viene ocupando esa entidad pese a carecer título para ello”. “Las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado podrán auxiliar y proteger a los funcionarios ejecutantes”, señalaba también la decisión judicial.