El sector de la construcción coloca a España por encima de la media europea en una trágica estadística

Cuatro trabajadores fallecieron hace dos semanas en Madrid al derrumbarse un edificio en obras. Es una de las últimas tragedias que vuelve a poner dramáticamente nombres a un problema en el que España sigue lamentablemente lejos de los países europeos más avanzados: la elevada siniestralidad laboral, muy especialmente en la construcción. La estructura de la economía es...

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pañola, con un peso cada vez mayor de los servicios, debería favorecer la tendencia a la caída de la siniestralidad, incluso en un contexto de creación de empleo. Entre enero y agosto pasados, murieron durante su jornada laboral 398 trabajadores, un ligero descenso del 1,8% con respecto a igual periodo de 2024. Sin embargo, los fallecidos en la construcción subieron un 21,5% hasta sumar 113, más de un muerto cada tres días y la cifra más alta desde 2020 en este sector. En conjunto, la tasa de accidentes mortales se sitúo en España en 2023 en 1,71 por cada 100.000 trabajadores, frente a una media europea de 1,76. Es una tasa mejor que la de Italia, pero lejos de economías como Países Bajos o Alemania, el nivel que hay que ambicionar.