Varios empleados de la construcción describen la peligrosidad de su oficio y los siniestros que han vivido o presenciado. El sector emplea al 7% del mercado laboral, pero acumula el 14% de las infracciones captadas por Inspección

Juan Moya se dedica a la conservación de carreteras, una de las áreas más peligrosas del sector de la construcción. “Cuando me levanto respiro y doy las gracias porque hay días que temo no volver a casa. He visto tantas muertes que hasta me he acostumbrado”, explica este albaceteño de 53 años. Uno de esos últimos fallecimientos sucedió el 20 de agosto. Uno de sus compañeros estaba trabajando a unos 20 metros de altura. “Estaba

nk-track-dtm="">en la carretera de Ayna, regulando el tráfico. Cayó de un muro y falleció”, explica Moya. Es un deceso aún sin reflejo estadístico, ya que el registro de muertes en jornada del Ministerio de Trabajo llega hasta julio, así que tampoco incluye las cuatro muertes por el derrumbe de un edificio este martes en el centro de Madrid. La siniestralidad laboral siempre ha contaminado la construcción, pero este año las alarmas suenan con más decibelios: en los siete primeros meses de 2025 han muerto 103 personas, 21 más que un año antes, un repunte del 26%. En ninguna otra actividad murieron tantas personas.