Sumar se mueve para desplegar la agenda social y dar la batalla en el Congreso

Después de meses de extremo cuidado con Junts para dar espacio a las negociaciones sobre la reducción de jornada, la vicepresidenta Yolanda Díaz cambió de estrategia y se revolvió contra su portavoz, Miriam Nogueras, en el pleno en el que el partido de Carles Puigdemont tumbaba la ley de Trabajo. “Ustedes no representan al independentismo, sino a la patronal española en sus se...

ctores más reaccionarios”, le dijo Díaz en un tono que había meditado antes, pero que nadie en el Gobierno había usado desde la investidura. Tras la derrota parlamentaria en la norma estrella de Sumar, que el socio minoritario ha tratado de reconvertir en una victoria de la calle —porque las encuestas dicen que es una reforma aceptada por la mayoría—, la vicepresidenta ha emprendido una ofensiva para impulsar la actividad legislativa desde el Ejecutivo e intentar desplegar al máximo la agenda social. La intención es aprobar todo lo que se pueda vía reglamento en el Consejo de Ministros y someter lo demás, aún sin los votos, a debate en el Congreso para que sean los partidos los que se retraten ante los ciudadanos. “La gente nos quiere peleando”, repite desde hace tiempo Díaz, que tiene entre sus manos en torno a una decena de negociaciones en marcha, algunas más avanzadas que otras.