El pleno comenzó con una imagen insólita, la de una vicepresidenta sentándose en la bancada de su grupo y no en el sillón azul del Gobierno. En la que probablemente ha sido la intervención más difícil de su carrera política, porque Yolanda Díaz subía a la tribuna pocas horas después de la muerte de su padre, el histórico dirigente del sindicalismo gallego Suso Díaz, la líder de Sumar en el Ejecutivo ha rebajado muchísimo el tono mantenido contra el PSOE desde el estallido del caso Cerdán y ha reservado su discurso más duro para Feijóo.
Con una condena firme de la corrupción y la exigencia de respuestas y el giro social de la legislatura, la titular de Trabajo ha superado, a tenor de las reacciones dentro de Sumar, un reto a priori complejo: el de representar a un grupo que comparte Gobierno con los socialistas, pero que debía ser crítico y justificar a la vez su utilidad en el Ejecutivo. “En las dificultades, los líderes se crecen”, resumía un asesor parlamentario tras escucharla. Buena parte de los partidos del espacio político han aplaudido la intervención de la vicepresidenta —que no concitaba inicialmente el apoyo de todos— y algunas fuentes la han calificado incluso de “extraordinaria”. Distintos diputados ponen en valor la fuerza con la que ha salido a tribuna y el tono empleado, especialmente en una jornada tan complicada para ella como la de este miércoles. Hay quien desliza, además, que Díaz ha dado con su discurso un golpe en la mesa frente a quienes llevan un tiempo cuestionando su liderazgo.






