Las piezas robadas en este golpe de película, que forman parte de la historia de Francia, tienen un valor incalculable

El golpe que ha sufrido este domingo el Museo del Louvre se califica ya como el mayor robo en la pinacoteca en un siglo, un atraco de película. El valor de las piezas sustraídas es difícilmente calculable, porque forman parte de la historia de Francia. Los asaltantes quebraron la seguridad del museo más visitado del mundo, dieron el golpe en siete minutos y huyeron en motos de gran cilindrada.

Los asaltantes fueron cuatro. Llegaron al museo, dos en motos de gran cilindrada, otros dos en un vehículo. El centro acababa de abrir. Eran entre las 9.30 y 9.40 de la mañana y ya había gente dentro. Accedieron al interior a través la fachada situada en el lado que da al río Sena, por una escalera mecanizada como las que se utilizan en las mudanzas y entraron por un balcón a la galería de Apolo, situada en el primer piso. Los encapuchados amenazaron a los agentes presentes en la sala con las mismas radiales con las que luego rompieron las vitrinas para que no se acercaran. Se llevaron nueve piezas.

Después huyeron como llegaron: en moto. Toda la operación duró unos siete minutos. Según han confirmado tanto el ministro de Interior, Laurent Nuñez, como la titular de Cultura, Rachida Dati, está claro que trata de ladrones profesionales, que “habían hecho previamente un reconocimiento de la zona”, para saber por dónde podían acceder. La fiscal de la República, Laure Beccuau, ha apuntado a un comando organizado.