Varios mítines del presidente argentino son interrumpidos por protestas. El líder ultraderechista acusa a los kirchneristas de haberse convertido “en monstruos”

La intensa campaña electoral argentina entra en su recta final con Javier Milei en el centro de la escena. Las elecciones de medio término que se celebrarán el próximo domingo para renovar parte de las cámaras legislativas se han convertido en un plebiscito sobre la gestión del presidente ultraderechista. Milei llega a la meta con la lengua afuera, tras haber solicitado dos rescates financieros para sostener el valor del peso —y así mantener a raya la inflación— y golpeado por escándalos y recortes en áreas sensibles que han mermado el apoyo popular con el que inició su gestión en 2023.

En La Libertad Avanza intentan mostrarse confiados, pese a las dificultades políticas y económicas acumuladas, y aspiran a revalidar el respaldo popular que llevó a Milei a la Casa Rosada. Desde el presidente para abajo insisten en que, en cualquier caso, el resultado no será comparable con el 55% de votos que recibió en la segunda vuelta de 2023.

“Tenemos optimismo, pero no queremos dar un resultado”, se excusó Patricia Bullrich, la ministra de Seguridad que encabeza la lista de diputados de Milei en la ciudad de Buenos Aires. “Los pronósticos no la han pegado en el último tiempo”, agregó, sobre los sondeos que señalan una merma en las adhesiones a la ultraderecha a nivel nacional. “Nos basamos en la sensación de los candidatos y en lo que nos transmiten los ciudadanos en la calle. Vemos que hay un apoyo al Gobierno”, insistió en un encuentro con periodistas, el jueves último. En el distrito donde compite Bullrich se da por descontado un triunfo holgado de Milei: allí, LLA se presenta en alianza con el PRO, el partido que gobierna la capital argentina desde 2007.