Los pacientes suelen ganar la batalla en los tribunales, pero el proceso es lento y la compensación dispar

“Lo primero que noté fue una dureza en el pecho”. Teresa Zamorano tenía 39 años cuando sospechó que algo iba mal. En el hospital Juan Ramón Jiménez de Huelva le practicaron una mamografía. Luego vino el silencio. “Llamé durante meses. Les escribí, les reclamé noticias”. Tiene documentadas 33 reclamaciones ante el hospital y la respuesta siempre era la misma: había mucha gente y tocaba esperar.

O suscríbete para leer sin límites

-andaluza-no-hemos-conseguido-los-objetivos-que-nos-habiamos-marcado.html" data-link-track-dtm="">“Pensaba que me llamarían si algo iba mal”. Un año después, y sin conocer los resultados de la primera prueba, la citaron para una segunda mamografía y una ecografía. Tres días más tarde le practicaron una biopsia. Dieciséis meses después de la primera consulta llegó la noticia: tenía cáncer en estado avanzado.

En el año y medio que estuvo sin tratamiento, la masa maligna de Teresa viajó por su cuerpo hasta afectar a sus huesos. La enfermedad, ya metastásica, ahora no tiene cura. “Solo pueden contenerlo”, cuenta por teléfono. Pese a su delicado estado de salud, ha decidido llevar a los tribunales al Servicio Andaluz de Salud: reclama más de 300.000 euros por ser víctima de un diagnóstico tardío. “Lo hago por mis hijas, es injusto”. En la primera exploración era visible una única masa de 18 milímetros sin afección en los ganglios, mientras que “en la segunda prueba tenía cáncer de mama que se había dejado extender, localizado en varios tumores y metástasis ósea”.