Tres mujeres relatan cómo sus madres y hermana murieron por diagnósticos erróneos o tardíos. El consejero de Justicia andaluz dice que las eventuales demandas no prosperarán

Sonia Jiménez, Inés González y Silvia Ferrer están furiosas, desconcertadas y a ratos resignadas. Sus familiares más cercanos fallecieron tras sufrir supuestos retrasos y errores en los diagnósticos del cáncer de mama, y la polémica que ha envuelto a la Junta andaluza (PP) en su mayor crisis tras seis años en el poder, solo ha removido su dolor. Las tres sienten estupor cuando oyen ciertas declaraciones de los responsables políticos; han ordenado los documentos médicos que detallan la historia clínica de sus madres y hermana; y aún dudan sobre si darán el paso definitivo para interponer una demanda administrativa o judicial que repare el daño causado. ...

Sus casos son la cara más cruel del escándalo, el que deja 2.000 afectadas por los retrasos en el cribado de cáncer de mama, según cifró la Junta. En paralelo al resultado fatal de estas demoras, hay decenas de mujeres andaluzas que han sufrido el desarrollo de la enfermedad ―y que se han sometido a mastectomías, tratamientos agresivos o secuelas― porque nadie desde el sistema sanitario público les avisó de que su diagnóstico era dudoso. Tres semanas después del brote de la crisis, el Gobierno andaluz aún no ha aclarado la razón del fallo masivo que tanta angustia y tormento ha provocado.