Tanto en la política como en la literatura el granadino se ha granjeado siempre grandes apoyos y sonadas enemistades

No es solo un poeta. Hablamos de una especie de gurú, un icono para varias generaciones. Si a muchos no iniciados les preguntaran por un nombre vivo en el género, probablemente saldría el suyo en primer lugar. Pero Luis García Montero (Granada, 66 años) no es un poeta encerrado en una torre de marfil, sino que no deja de pisar calle o, ad...

emás, a veces, de buscar gresca. Y a su vocación literaria y docente —es catedrático de la Universidad de Literatura en Granada— une una sistemática acción política como militante de izquierdas. Nada entre un impulso guerrero, contestatario y sus habilidades diplomáticas, fundamentales para un puesto, el de director del Instituto Cervantes, que depende del ministerio de Asuntos Exteriores.

En ambos campos se ha granjeado siempre grandes apoyos y sonadas enemistades. Muy pronto destacó dentro de la generación de los ochenta como líder de los poetas de la experiencia con un primer poemario: Y ahora ya eres dueño del puente de Brooklyn a los que sumó en los noventa y comienzos de 2000 títulos que han logrado pasar la criba del tiempo como Habitaciones separadas (Premio Loewe y Nacional de Poesía), La intimidad de la serpiente (Premio de la crítica), Completamente viernes, Vista cansada…