Los gestores de fondos consideran que la “politización” de la operación como otro de los factores más relevantes

La sorpresa en los mercados financieros ha sido mayúscula. La inmensa mayoría de los inversores profesionales esperaba que la opa del BBVA sobre el Sabadell saliera adelante. La posibilidad de que la opa quedara por debajo del 30% era el escenario más remoto y, aun así, eso es lo que ha sucedido. Ahora toca rehacer las tesis de inversión y preguntarse qué ha sucedido. Para muchos de ellos el factor más relevante ha sido la expectativa de que pudiera haber una segunda opa, en efectivo y con mayor precio.

Juan Gómez Bada —fundador de la firma de inversión Avantage Capital, que asesora un patrimonio de casi 150 millones de euros— utiliza un símil surfero para explicar lo sucedido. “Ha habido muchísimos pequeños accionistas del Sabadell, pero también institucionales, que optaron por dejar pasar la primera ola [en referencia a la opa], esperando que llegara otra ola aún más grande, que al final nunca llegó”.

El BBVA había solicitado al regulador estadounidense (SEC, por sus siglas en inglés) una dispensa para seguir adelante con la opa hostil aunque no alcanzase la mayoría del capital, siempre que se quedara entre el 30% y el 50% de aceptación. Esa posibilidad de aterrizar en tierra de nadie y lanzar una nueva oferta ha acabado siendo un lastre para la credibilidad de la primera oferta. ¿Por qué vender a la primera si van a pagar más en la segunda vuelta?