La opa del BBVA sobre el Sabadell entra en su fase decisiva con las dudas sobre la aceptación de los pequeños inversores planeando sobre la operación. Una vez registrado el folleto en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el que el banco ha detallado las cifras, los analistas consideran que el proyecto cuenta con sentido estratégico y financiero. Pero dudan de que los accionistas minoritarios del Sabadell vayan a aceptar la oferta si el banco vasco no introduce una mejora.

Sobre el papel, los números son atractivos. Analistas de Barclays, Jefferies y Citi subrayan el aumento del beneficio por acción, cercano al 5%, y una rentabilidad sobre el capital invertido superior al 20%, además de unos ahorros de costes de 900 millones de euros al año al término del blindaje del Gobierno. También destacan que el impacto en solvencia sería muy reducido, lo que dejaría a BBVA con colchones de capital más que suficientes frente a posibles crisis. Pero las cuentas no lo son todo. “El fuerte componente minorista hace incierto el desenlace, dado que difícilmente verán atractiva una oferta por debajo del mercado”, avisan desde Barclays.

Según sus cálculos, cerca del 28% de las acciones del Sabadell está en manos de inversores institucionales que también son accionistas del BBVA y que, en principio, podrían ver con buenos ojos la operación. Otro 9% corresponde a inversores estratégicos de largo plazo en Sabadell, como Zurich, más próximos al consejo del banco catalán. Pero el verdadero desenlace lo decidirá el 51% del capital en manos de pequeños accionistas y otros tenedores de acciones no identificados.