Un macroestudio señala cómo las compañías utilizan la ambigüedad para vender tratamientos sin evidencia científica
Hace algo más de 20 años, la investigación con células madre ofrecía resultados que parecían el inicio de una revolución frente a la enfermedad y el envejecimiento. Estas células, que aún no se han especializado y mantienen el potencial de convertirse en cualquier tejido del cuerpo, eran la promesa de una verdadera medicina regenerativa. Pero la realidad era más complicada. El riesgo de que produjesen tumores, la dificultad para que se convirtiesen en las células deseadas o que se integrasen en los tejidos para renovarlos obligaron a olvidar la idea de que se trataba de una panacea universal inmediata para continuar con unas expectativas más realistas.
Pero el mercado siempre ofrece sueños a quienes están dispuestos a creer y en el escaparate infinito de Amazon, entre vitaminas para mejorar la inmunidad o cápsulas que estimulan el colágeno, abunda otra familia de productos milagro: los suplementos de células madre. No contienen células madre, por supuesto, pero eso no impide que prometan estimularlas, regenerarlas o multiplicarlas en el cuerpo. Un grupo de investigadores canadienses, del Instituto de Derecho de la Salud de la Universidad de Alberta en Edmonton, ha analizado 184 de estos productos de 133 empresas distintas y ha comprobado que, detrás de su retórica científica, hay un esfuerzo sibilino para esquivar la regulación.






