La irregularidad de los azulgranas les pasa factura después de un mal comienzo y un final con mucha precipitación
El Barcelona cayó en su primera visita oficial al Coca Cola Arena, ese recinto espectacular que parece lleno de figurantes colocados en la penumbra de las gradas para hacer bulto, como si solo los ocupantes de las primeras filas participaran realmente del espectáculo. Pero al equipo de Dubai no le hizo falta el empuje de una afición escasamente enfervorizada, sino le que bastó con la solidez de Petrusev, los minutos que estuvo en la cancha, el empuje final de Bertans, que si en la primera parte apenas se dejó ver, apareció cuando hacía falta, y los puntos de Bacon. También, eso sí, la irregularidad del Barça, que atravesó diferentes estadios en su juego.
Para la victoria del equipo de Dubai ayudó mucho también el comienzo errático de los jugadores vestidos de azulgrana, que en el primer cuarto tardaron en comparecer. El marcador no engaña, y acabaron los diez minutos iniciales con solo 15 puntos (24-15), muy por debajo de su nivel, y a pesar de que los dubaitíes se empeñaban en fallar todos sus intentos de tres puntos.
Se redimió el Barcelona en el segundo parcial. Poco a poco, gracias al liderazgo de Shengelia, que se mantuvo durante todo el partido, fue limando la desventaja. También Brizuela, que salió desde el banco, le imprimió más dinamismo al juego, y las cosas se equilibraron en el juego y también en el marcador, que marcaba un empate a 26 cuando quedaban 4,32m para el descanso, y que vio como el Barça se ponía por delante (26-28) en la siguiente acción. Solo habían permitido un canasta de Dubai en esos seis minutos de juego, y el balance defensivo empezaba a convencer a Joan Peñarroya. Dos triples consecutivos de Parra alargaron la diferencia al 30-34, que se quedó en un estrecho 33-34 cuando los equipos enfilaron a los lujosos vestuarios del pabellón.







