Hacienda nos manda un correo en el que nos informa de que nos devuelve dinero; Correos remite un SMS porque tiene un paquete bloqueado; llama nuestra compañía eléctrica con un impago que puede dejarnos sin luz... Situaciones apremiantes (y muy comunes) que hacen que se baje la guardia ante posibles estafas. ¿Cómo debemos actuar?
Salta una notificación de un nuevo e-mail en la pantalla del móvil: “Querido usuario: vamos a proceder a cerrar todas las cuentas de correo electrónico no actualizadas. Haga clic aquí para actualizar la suya”. Parece oficial y plantea dudas: “¿Y si me quedo sin cuenta?”. Otro aviso, en forma de SMS: “La entrega se ha suspendido porque en su pedido no figura la calle, complete sus datos en el siguiente enlace”. No sería extraño que el receptor fuera uno de los 30 millones de españoles que hacen compras por internet, según el Observatorio Nacional de Tecnología y Sociedad (Ontsi). La urgencia del mensaje y el temor a quedarse sin el envío pueden precipitar una decisión fatal.
Son dos ejemplos muy comunes de cómo los delincuentes utilizan internet para tratar de conseguir información privada. Y aunque a veces parezcan tan obvios que nunca vamos a caer en ellos, están a la orden del día, señala Héctor Paredes, profesor en el grado de oficial de Ingeniería del Software en el centro universitarios U-Tad de Madrid. Esta técnica de fraude digital se conoce como phishing cuando utiliza el correo electrónico u otros programas de mensajería (como WhatsApp). Cuando llega a través de un SMS se denomina smishing, mientras que, si ocurre mediante una llamada de teléfono, se conoce como vishing.






