Una investigación explora el beneficio de poner nombre y apellidos a los problemas de salud, al generar alivio y validación, según los expertos
Hay un cuento de los hermanos Grimm de nombre enrevesado, Rumpelstiltskin, que narra cómo una joven promete entregar su primogénito a una especie de duende cruel a cambio de que este le otorgue la habilidad de hilar paja para convertirla en oro. Cuando el hombrecillo va a cobrar la deuda, ella pide clemencia y él le ofrece una salida: si adivina cómo se llama, estarán en paz y el niño podrá quedarse con ella. La joven lo intenta una y otra vez, repasa todos los nombres conocidos, pero no lo adivina. Hast...
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a que un sirviente llega con un extraño mote, Rumpelstiltskin. Ella lo pronuncia, acierta y se libera de cumplir el trato. El problema se resuelve.
Esta historia ha inspirado el nombre de un peculiar fenómeno médico que un par de investigadores se han propuesto explorar en un artículo publicado en una revista científica editada por el Real Colegio de Psiquiatría del Reino Unido: los autores llaman efecto Rumpelstiltskin, precisamente, al potencial beneficio que tiene poner nombre y apellidos a un problema de salud. Según los investigadores, el hecho de aportar un diagnóstico clínico puede generar, ya por sí solo, alivio, validación y empoderamiento.






