El exministro se acoge a su derecho a no declarar y el juez muestra su “estupor” por que pueda retener su acta de diputado pese a “tan consistentes indicios” que pesan sobre él
El exministro José Luis Ábalos ha salvado la comparecencia de este miércoles en el Tribunal Supremo de la mejor forma posible, a la vista del complejo escenario que afrontaba. El exdirigente socialista se ha acogido ante el magistrado Leopoldo Puente a su derecho a no declarar, con el argumento de que ha tenido que hacer frente a la cita en una posición de indefensión (tras la ruptura con quien hasta ahora ha sido su abogado y por el rechazo del instructor a facilitarle uno de oficio antes de esta cita). Tras esa decisión, las acusaciones populares, dirigidas por el PP, han reclamado el encarcelamiento preventivo del exministro, pero la Fiscalía ha considerado que no había razones que justificaran esa medida y el juez ha asumido este criterio y ha optado por mantener las mismas medidas cautelares que le impuso en febrero pasado (retirada de pasaporte, prohibición de salir de España y comparecencias quincenales en el Supremo).
En un auto de nueve páginas, el instructor señala que no solo siguen existiendo indicios de criminalidad sobre Ábalos, sino que el informe de la Unidad Central Operativa (UCO) de la Guardia Civil sobre el patrimonio del exministro “ha incrementado su existencia y robustez”, al poner de relieve que el investigado, “sin hacer uso de cantidad alguna en metálico procedente de sus cuentas bancarias durante varios años, efectuó significativos ingresos en metálico en esas mismas cuentas”.






