El salario y la cotización de los 25 años previos al retiro son la clave para determinar cuánto se cobrará en el futuro

En España, las pensiones de jubilación de la Seguridad Social son el pilar fundamental que sostiene la economía de las personas una vez termina la etapa laboral. Además de ser el punto clave de un debate recurrente sobre la sostenibilidad del sistema, la cuantía que se percibe por este concepto determina, para casi todos los ciudadanos, el nivel de vida que se puede esperar durante años.

Existen dos grandes categorías en lo que a pensiones se refiere: las contributivas y las no contributivas. Las primeras requieren haber cotizado a la Seguridad Social, mientras que las segundas, son de carácter asistencial y no exigen haber aportado previamente dinero.

Para poder cobrar una pensión de jubilación contributiva son necesarios tres requisitos: tener la edad legal de jubilación, haber cotizado durante al menos 15 años y, que durante los últimos 15 años previos a jubilarse, al menos se haya cotizado dos años.

En 2025, la edad de jubilación legal es de 66 años y ocho meses si se ha cotizado menos de 38 años y tres meses. En el caso de haber cotizado más tiempo, es posible jubilarse a los 65 años. Progresivamente, esto se va endureciendo. Así, en 2026, aquellos que hayan cotizado menos que esos 38 años y tres meses, deberán esperar a los 66 años y 10 meses de edad para jubilarse, dos meses más que en la actualidad. Los que superen ese periodo de cotización, seguirán pudiendo jubilarse a los 65 años.