El caso del vecino hallado en su domicilio 12 años después de fallecer recuerda a otros sucedidos en marzo y agosto en Madrid
Los dos se llamaban Antonio. A los dos los encontraron en macabras circunstancias: sus cadáveres, devorados por animales. En la absoluta soledad de sus casas, desplomados en la cama o en el pasillo. En edificios rodeados de vecinos. Tenían una edad similar cuando fallecieron: entre 70 y 74 años. Uno estuvo muerto 15 días en marzo en un piso del barrio de Arganzuela (en Madrid) sin que nadie se diera cuenta y de su cuerpo se alimentó su perro. Otro, muerto 12 años, momificado ya, sepultado por excrementos de ave y decenas de palomas, encontrado este sábado en el barrio de Fuensanta (en Valencia). Al primero, lo echaron en falta en el bar a las dos semanas. Del segundo solo se han percatado hasta que una gotera de agua turbia y maloliente cayó sobre el dormitorio de una vecina.
Antonio Famoso hubiera tenido 86 años hoy, nacido en Malagón (Ciudad Real, 7.754 habitantes). Y ahora, en el número 6 de la calle Luis Fenollet de Valencia, apenas lo recuerdan. Su vecina de en frente, Sole, de una edad similar, con la que compartió rellano durante décadas, cuyo balcón está pegado al de Antonio, no se explica cómo pudo estar tantos años conviviendo con el cadáver de su vecino y un palomar sin darse cuenta. “Yo no me enteré de nada. Pensaba que se habría ido a una residencia”, comenta este martes desde el portal. Las ventanas abiertas del balcón mueven los toldos verdes de una vivienda que todavía hoy no tiene dueño. Que ni siquiera saben si lo tendrá, ni quién será el encargado de limpiar el vertedero que ha quedado en la última planta del edificio, pues por el momento ninguno de sus dos hijos ha contactado al administrador de la finca, según ha asegurado este a EL PAÍS, y no saben si aceptarán el piso como herencia.








