La confianza puede surgir en sitios libres del juicio humano. Qué pena que sean los ególatras idiotas quienes los están controlando
Leo que en el metro de Nueva York se está librando una batalla en la sombra. Los usuarios se han rebelado ante la avalancha de anuncios en vagones y estaciones de un producto que ha invadido la red de transporte. Se trata de la publicidad de Friend, un colgante portátil con IA que, por 129 dólares, escuchará tus conversaciones y se convertirá, dice, en tu amigo. Los anuncios, con texto negro sobre fondo blanco y, a veces, acompañados de un primer plano del colgante, se burlan de las relaciones humanas e incluyen mensajes como: “Nunca cancelaré nuestros planes para cenar”, “...
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me tragaré esa serie entera contigo” o “jamás dejaré los platos sucios en el fregadero”.
Lejos de aplaudir el ingenio del su creador, Avi Schiffmann, otro flipado de Silicon Valley dispuesto a sacar tajada de la epidemia de soledad pregonando que el “capitalismo es el mejor medio artístico”, la reacción ciudadana a su producto refleja resistencia y mirada crítica: “Haz amigos de verdad”, “La IA está quemando el mundo que te rodea” o “mejor vete a tocar hierba” son solo algunas de las pintadas sobre los 10.000 pósters colgados en la ciudad. Todo este boicot, además, se recoge en una página web con las fotos de las acciones, en las que aparecen ciudadanos arrancando los anuncios, apuntando lemas como: “Que te jodan”, “la IA no es tu amiga” o “busca amigos de verdad”. Por ahora, y antes de que llegue a Walmart, solo se han vendido unos 3.000 colgantes de la supuesta IA amistosa.






